Sitio de Castelnuovo. Del 18 de Julio al 7 de Agosto de 1539

Sitio de Castelnuovo. Del 18 de Julio al 7 de Agosto de 1539

Sí, en la actual Montenegro también lucharon los Tercios españoles: en 1.539, unos 3.000 soldados cristianos se enfrentaron hasta la muerte a 50.000 turcos.

 
Ilustracion de Castelnuovo.
En el siglo XVI dos grandes potencias se disputaban la hegemonía en el Mediterráneo, el Imperio Otomano del sultán Solimán el Magnífico y la Santa Liga (Venecia, Papado y el Imperio) con el emperador Carlos V al frente.
El asedio de Castelnuovo se produjo entre el 18 de julio y el 7 de agosto de 1539 en el contexto de la lucha por el mar Mediterráneo durante las Guerras habsburgo-otomanas.
Tras la toma a los turcos de la ciudad de Castelnuovo, actual Herceg Novi en la costa de la república de Montenegro, se estableció en ella una guarnición de unos 3500 soldados de los Tercios. Entre estas tropas, al mando del maestre de campo Francisco de Sarmiento se encontraban seis compañías del Tercio de Lombardía.
Con la pérdida del dominio del mar por parte de la Santa Liga, Castelnuovo quedó aislada presentándose ante ella, al mando del mismísimo corsario Barbarroja un ejército de 50.000 soldados, incluidos 4.000 de los temibles Jenízaros, las tropas de élite del Sultán, así como 200 galeras y naves de todo tipo. La suerte estaba echada pero si los turcos querían recuperar la ciudad tendrían que pagar un precio muy alto.
Jeireddín Barbarroja.
Barbarroja ofreció una rendición honrosa a los hombres de los tercios. Francisco de Sarmiento mandó a su alférez Garci Méndez a parlamentar con el corsario turco y le dijo lo siguiente:
“Vuestra alteza sepa que yo no osaré decir a mi maestre de campo la cosa del rendir, porque pienso que por ello me mataría, ni menos él lo osará decir a los soldados, porque pienso que lo mismo harían con él”
 
Barbarroja Insistió en la rendición, pero Garci Méndez le respondió:
“Vuestra alteza no piense en ello, porque ya que nos rindiésemos dónde habíamos de ir sino es a Italia. Ya vuestra alteza sabe que no es nuestra patria y allí no nos querrán acoger por hombres de poco valor, y si fuésemos a España, nuestros padres y parientes nos abrasarían por habernos rendido”
La suerte estaba echada para los hombres de Sarmiento quienes, sitiados y sin posibilidad de recibir refuerzos, iniciaron los preparativos para defenderse de aquel gran ejército que llamaba a sus puertas. De esta forma, sin nada más en su zurrón que la firme determinación de resistir lo suficiente como para llevarse al máximo número de enemigos a la tumba, los soldados de los tercios afilaron sus armas y limpiaron sus arcabuces dispuestos a librar su última contienda.
Ubicacion de Castelnuovo, actual Herceg Novi.
En junio Barbarroja envió treinta galeras a bloquear la entrada del golfo de Cattaro. Los barcos arribaron a Castelnuovo el 12 de junio y desembarcaron mil soldados con la intención de encontrar agua potable y capturar soldados españoles o paisanos para obtener información de la plaza fuerte. Los españoles supieron de su llegada y Sarmiento ordenó intervenir a tres compañías bajo mando del capitán Machín de Munguía y a la caballería de Lázaro de Corón.​ El choque de los dos bandos se produjo antes del almuerzo​ y tras un encarnizado combate las tropas otomanas se vieron forzadas a huir a sus barcos. A pesar de ello, regresaron esa misma tarde y en esa ocasión el mismo Sarmiento, que los esperaba junto a los capitanes Álvaro de Mendoza, Olivera y Juan Vizcaíno y 600 hombres, las derrotó causando trescientos muertos y capturando treinta hombres a los turcos. El resto escaparon a los barcos.

Barbarroja llegó a Castelnuovo el 18 de julio al frente del grueso de sus fuerzas y de inmediato comenzó a poner en tierra hombres y artillería.  Los zapadores otomanos pasaron cinco días cavando trincheras y construyendo rampas para 44 cañones pesados de asedio, además de allanar los campos que rodeaban la fortaleza para facilitar las maniobras militares. Castelnuovo también fue bombardeada desde el mar por diez cañones embarcados en galeras. Mientras tanto, los tercios españoles realizaron varias salidas de contraataque para obstaculizar los trabajos de cerco.

Otra salida de ochocientos soldados españoles sorprendió a varias unidades de jenízaros que intentaban asaltar los muros de la fortaleza y mataron a casi todos y dejaron el lugar repleto de cadáveres turcos.
Artillería de sitio Otomana.
El 23 de julio el ejército de Barbarroja estaba listo para iniciar un asalto a gran escala y su artillería presta a echar abajo los muros de Castelnuovo. Con su clara ventaja numérica sobre la guarnición española, la cual estaba completamente aislada y sin posibilidad de recibir ayuda o suministros, Barbarroja les ofreció una rendición honorable, que incluía el tránsito seguro para Sarmiento y sus hombres hasta Italia, conservar armas y banderas y el pago de veinte ducados a cada soldado español. El maestre de campo consultó con todos sus capitanes, y los capitanes con sus oficiales, y decidieron que preferían morir al servicio de Dios y de su Majestad.
Se inició el gran asalto. Duró todo el día y murieron muchos hombres porque los otomanos emplearon al mismo tiempo tanto infantería como artillería para asaltar los muros de Castelnuovo, lo que provocó bajas tanto por fuego amigo como por acción de los defensores. Alrededor de seis mil otomanos murieron en el sangriento asalto por tan sólo cincuenta entre los defensores españoles.
Envalentonados por su eficaz defensa, cientos de soldados españoles decidieron contraatacar en el campamento otomano con permiso de Sarmiento. Una mañana, seiscientos españoles sorprendieron a los turcos, que en algunos lugares no pudieron parar el ataque y fueron presa del pánico. La guardia personal del almirante temió por la vida de su señor e, ignorando sus protestas, lo llevaron a su galera junto al estandarte.
Asedio a Castelnuovo.
Viendo que no se va a tomar la fortaleza al asalto, Barbarroja empieza a tener claro que para derrotar a los tercos españoles lo mejor es sepultarles bajo balas de cañón. Así que se concentra en la ciudadela alta (principal bastión defensivo) mientras sigue castigando las murallas.
El cañoneo dura varios días. El 4 de agosto, con las defensas ya bien reblandecidas, se lanza un nuevo ataque a las ruinas del fuerte. Pero el comandante Sarmiento sabía que era un lugar importante para la defensa, así que había reforzado la guarnición y evacuado a los heridos. La acometida se produjo al amanecer y la batalla se prolongó toda la jornada, en la cual se distinguió el capitán Machín de Munguía, que lideró a los defensores. Al anochecer los españoles restantes retrocedieron junto a los heridos hacia las murallas y dejaron las ruinas a los turcos.
El 5 de agosto se lanzó un nuevo ataque contra las murallas. Barbarroja estaba seguro, por lo que habían afirmado los desertores, que Castelnuovo caería pronto. A pesar de la tremenda disimilitud numérica, los experimentados soldados españoles de los tercios soportaron con éxito la acometida otomana y consiguieron que ese día tan solo cayera en manos de su enemigo una torre de la muralla.
Al alba del día siguiente, 6 de Agosto, un inesperado aguacero arruinó las llaves de mecha de los arcabuces españoles, los pocos cañones restantes y toda la pólvora. Así, la defensa de las murallas se desarrolló con espadas, picas y cuchillos varios, una lucha en la que se vieron obligados a participar hasta los soldados españoles heridos en días previos. Contra todo pronóstico, los pocos españoles restantes volvieron a rechazar los asaltos turcos.
Tercios defendiendo la posición en las murallas.
El último y definitivo ataque de los sitiadores se desató a la mañana siguiente, 7 de agosto de 1539. Francisco de Sarmiento, montado en su caballo, resultó herido en el rostro por tres flechas, aunque siguió dirigiendo a sus hombres. Demolidas por los ingentes bombardeos, las murallas quedaron indefendibles y el comandante español ordenó retirada general a los 600 hombres que le quedaban. Su plan consistía en defender un castillo en la parte baja de la localidad, donde estaba refugiada la población civil. Aunque Sarmiento y sus hombres se encontraron las puertas del castillo cerradas. Sus ocupantes ofrecieron una cuerda al comandante español para trepar los muros, pero este rehusó y respondió que “Dios nunca querría que yo me salvara y mis compañeros murieran sin mí”.​ Se sumó a los capitanes Machín de Munguía, Juan Vizcaíno y Sancho Frías para liderar la última defensa. Rodeados por el ejército otomano, los últimos soldados españoles lucharon espalda con espalda hasta la extenuación. Al final de ese día, Castelnuovo estaba completamente en manos otomanas.
Casi todos los cuatro mil jenízaros y otros 16 000 soldados otomanos murieron en el asalto a Castelnuovo. Según algunos rumores, las bajas turcas pudieron ascender hasta las 37 000. Entre los defensores españoles tan solo sobrevivieron doscientos hombres, la mayoría heridos. La mitad de los prisioneros y todos los clérigos fueron ejecutados. Los pocos supervivientes españoles fueron enviados a Constantinopla como esclavos, aunque veinticinco de ellos protagonizaron una hazaña seis años después, cuando consiguieron escapar de prisión, robarles un barco y navegar hasta el puerto italiano de Mesina.
El sitio de Castelnuovo fue una gesta épica de la que se habló durante décadas; se compusieron poemas y se comparó a los Tercios con los héroes del mundo antiguo.
Castelnuovo estuvo bajo gobierno otomano durante los siguientes 150 años. Fue recuperada en 1687 durante la Guerra de Morea por el capitán general del mar de la armada de Venecia Girolamo Cornaro.
Estas estrofas son del poeta Gutierre de Cetina:
“Que envuelta en vuestra sangre la llevastes;
Sino para probar que la memoria
De la dichosa muerte que alcanzastes,
Se debe envidiar más que la victoria”
Artículo original: Blog Batallas de Hispania

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Comment (1)

  • Agustín López blanco Responder

    Fantástico artículo
    Enorabuena por esta nuestra historia

    octubre 22, 2019 at 8:37 pm

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